las plantas y la vida

Llegamos a vivir a la casa familiar cuando yo tenía un año. Ahí hay un jardín grande. Sembraron un aguacate, tres naranjos y muchas plantas. Un jardinero lo cuidaba. Don José. Era un viejo con la piel curtida. Moreno por el sol. Le gustaba explicarme lo que hacía. Por qué cortaba las hojas, las ramas, por qué tenía que remover la tierra. Dónde debería ir cada planta. Cuándo había que cambiarlas de lugar y cómo había que acomodarlas. Me enseñó a reproducir: éstas con un trozo del tallo, aquéllas con semillas. Me enseñó muchas cosas que de seguro ni cuenta se dio. Mientras él me enseñaba, mientras cuidaba el jardín, yo crecía y aprendía.

viernes, 23 de enero de 2015

Siembra con semillas

En las tiendas locales podrás encontrar sobres con semillas: Home Depot, Lowe´s, y tal vez hasta en supermercados.

¿Tienes extensión de terreno donde poder plantar?

Primero tendrás que revisar las características del suelo donde quieres plantar.

¿Hay tierra solamente en los siguientes veinte o treinta centímetros de profundidad? Esto es lo ideal. 

No queremos que haya piedras, ni restos de arena, varillas o restos de mezcla de cemento.  Si así fuera, tendrás que limpiar esa tierra de todos los objetos que no ayudan a las plantas. 

Es conveniente comprar algún abono. Yo utilizo uno que se llama Osmocote. Es de liberación prolongada, y con una dosis muy pequeña logras mejorar el suelo. Hay que seguir las instrucciones del empaque, ya que el uso indiscriminado de fertilizante quema las plantas. Resulta contraproducente.

¿Qué semillas elegir? 

Hay plantas que son muy fáciles de cultivar: zinnias, celosías, cempazúchil, claveles, crisantemos, margaritas, girasoles, malvas, nomeolvides, perritos, pensamientos, amor por un rato, pinceles. Casi todas estas semillas se pueden sembrar a la salida del invierno, en los primeros días de febrero. (para el norte de México). En los sobres de semillas viene un mapa a colores en la parte de atrás, donde se ilustran las zonas y los climas, un acercamiento al dónde y cuándo sembrar. 

Si consideras que el área donde vas a sembrar tiene una tierra pobre o que la cantidad es insuficiente, puedes conseguir tierra para jardín. Puedes elegir entre las siguientes opciones:  la que venden personas que van en carretones arrastrados por caballos, la que se consigue en viveros o la que colectas libremente en el campo. 

Ya que elegiste las semillas y tienes un área limpia donde sembrar, libre de hierbas y objetos, puedes empezar la siembra. 

Tienes dos opciones: una la siembra directa al suelo, dejando caer las semillas a unos dos centímetros de profundidad,  con una distancia prudente entre semillas, dependiendo del tamaño que alcanzará la planta. Sin apretar la tierra, regando después de sembrar. Si no sabes de qué tamaño será la planta, investiga primero. Las plantas no deberán estar apiñadas. 

Una regadera que no golpee las plantitas pequeñitas es recomendable, al menos al inicio, durante la reciente siembra y en la germinación. En caso de no tener una regadera, puedes usar una lata la cual debes agujerear con un clavo mediano antes, haciendo diez o quince hoyos. Después podrás usar manguera sin que el chorro maltrate las plantas o genere hoyos por la fuerza del agua. 

La otra opción de siembra es elaborar un almárcigo. Se puede usar una caja de madera o de plástico y usar tierra que previamente se "cocina" u "hornea". La tierra se esparce en una charola y se deja por veinte minutos en el horno a fuego alto. El propósito es que no haya ningún animal, huevecillos de insectos o lombrices, o esporas de hongos que dañen las semillas o pequeñas plantas.  En la caja que debe contar con buen drenaje se esparcen las semillas y se coloca en un lugar bien ventilado y de preferencia que esté al sol indirecto. Hay semillas que tardan cuatro, cinco, o más días en germinar. Dejarás crecer las plantas aproximadamente cinco centímetros y después las trasplantas. 

Este método tiene el inconveniente de que debes tratar las plantas con mucho cuidado, ya que las raíces son muy delicadas, no se deben dejar al aire libre, ya que se pueden secar;  lo mismo pasa con los tallos y hojas de las plantas nuevas, son a veces muy frágiles. 

Una vez con las semillas germinadas y con las plantas pequeñas regadas suficientemente, habrá que vigilar que no lleguen plagas, hongos, que no se estanque el agua, que no se encuentren las plantas apretadas, que la tierra tenga suficiente ventilación.

Casi todas las plantas mencionadas arriba crecen a sol directo. Encontrar el lugar adecuado para sembrar es importante. Que le dé más el sol de la mañana y no tanto a sol directo de mediodía y tarde,  de preferencia no todo el día. Si tienes un poco de sombra cuando menos en las horas donde los rayos del sol caen de manera vertical, es mejor.

Si siembras en macetas, encontrar el lugar adecuado es mas fácil. Las puedes situar de acuerdo a como observes que el sol se mueve. 






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